Cómo hacer azúcar glas

Descubre cómo preparar azúcar glas en casa para tus recetas

Una de las ramas de la cocina que requiere más precisión y menos improvisación, pese a lo que muchos cocineros inexpertos puedan pensar es la repostería, por eso a la hora de elaborar cualquier receta es imprescindible comprobar bien antes que disponemos de todos los ingredientes y en las cantidades adecuadas.

Así mismo en la repostería juega mucho con la imagen, puede que un postre esté riquísimo, pero si tiene mal aspecto lo más probable es que no nos apetezca probarlo, por eso debemos cuidar todos los detalles. Esto ocurre mucho con los postres para niños que siempre poseen bueno presencia para que sean consumidos por ellos.

Muchos postres llevan elementos de adorno, que ya nos solicitan en la misma receta, uno de los más habituales suele ser el azúcar glas, que es algo muy sencillo de elaborar, en este artículo os lo explicamos todo sobre ella.

¿Qué es el azúcar glas?

El azúcar glass en realidad no es más que azúcar normal  pulverizada. Este tipo de azúcar recibe muchos nombres diferentes: azúcar impalpable, azúcar nevada, azúcar flor, azúcar glacé, azúcar glas, nevazúcar…pero todos se refieren a ese polvillo blanco tan fino que usamos en nuestros postres. En realidad el nombre procede del francés “glace”, pronunciado /glas/, se usa en la expresión sucre glace que viene a ser traducida en español como “azúcar hielo”.

El azúcar glas puede comprarse. Pero en caso de no tenerla en casa en el momento en el que la necesitemos. O de no querer pagarla, pues es bastante más cara que el azúcar normal, también podemos aprender a cocinarla en nuestra casa de una manera muy sencilla.

¿Cómo hacer azúcar glas en casa?

Hay varias opciones, aunque básicamente todas implican directamente moler el azúcar

Opción 1:

Podemos tomar la cantidad de azúcar que necesitemos y verterla en una licuadora, iremos dejando el aparato la vaya convirtiendo poco a poco en azúcar glas, removiendo cada vez que observemos que el azúcar del fondo se queda sin moler.

Opción 2:

Tomar la cantidad deseada de azúcar, introducirla en un cacharro hondo y batir con la batidora hasta que consigamos la textura del azúcar glas. Para comprobar la textura lo haremos cogiendo un poco del producto entre los dedos, notaremos que los granos de azúcar se han transformado en polvo.


Opción 3:

Cuando compramos el azúcar glas en el supermercado esta viene mezclada con un producto anti apelmazante para conseguir que mantenga siempre la misma fina textura. En casa también podemos hacerlo añadiendo un poco de almidón (maicena) en una proporción de 97 gr. de azúcar por 3 gr. de almidón.

Lo mezclamos muy bien y lo molemos muy fino podemos hacerlo como hemos visto con la licuadora, la batidora e incluso con un molinillo de café.

Después lo tamizamos un par de veces y así nos aseguramos de que el azúcar glas nos quede perfecto.

Usos del azúcar glas en cocina

Evidentemente es utilizada en repostería, aunque aporta sabor, su finalidad principal es la de adornar. Así espolvoreándola se le da el toque final a muchos postres como bizcochos, milhojas etc.

También puede mezclarse con limón y agua caliente servirá así para decorar postres como el apfelstrudel, un postre típico de la cocina austriaca que lleva un relleno de manzana. Este proceso se llama glaseado.

Hay postres, especialmente ingleses, que requieren para su preparación directamente del uso del azúcar glas.

Aunque el azúcar glas tradicional se obtiene del azúcar blanco refinado, actualmente es posible encontrarlo también hecho de azúcar moreno, con su característico tono ocre.

En cuanto a los valores nutricionales no hay ninguna diferencia entre el azúcar blanco y el azúcar glas, pues evidentemente son la misma cosa solo que con una textura diferente. Por lo que consumir excesivamente azúcar glas tendrá las mismas contraindicaciones que consumir azúcar normal.

Compartir este artículo