Los 5 errores que cometemos al cocinar el salmón

El salmón es un pescado que presenta múltiples ventajas para decidirnos a disfrutar de él en nuestra mesa. En primer lugar, es un pescado realmente fácil de encontrar en las pescaderías y los supermercados, podemos encontrarlo fresco o ya congelado. Además, tiene un alto valor nutritivo por sus proteínas de alto valor biológico y sus grasas saludables. Por si esto fuera poco, es un pescado que se puede cocinar de manera rápida y sin muchas complicaciones, ideal por tanto los que están en proceso de aprender a cocinar y para la gente que tiene prisas pero busca comer sano.

Sin embargo, también debemos decir que es bastante fácil equivocarse a la hora de hacer el salmón, con lo que puede resultar un plato reseco o deslucido.

Errores que debemos evitar al cocinar salmón

En realidad, prácticamente todos son errores que debemos evitar al cocinar salmón o cualquier clase de pescado.

1. No elegir bien el salmón

En orden de prioridades debemos elegir siempre que podamos un salmón fresco, bien para cocinarlo en cuanto lo compremos o bien para congelarlo nosotros mismos porque así estaremos seguros de la calidad del pescado que estamos comiendo.

Un salmón realmente fresco resultará agradable a la vista, su piel será brillante y su color intenso, y por supuesto tendrá un buen olor. Si tenemos confianza con el pescadero podemos pedirle que él mismo nos lo prepare para congelar quitándole la cola y cortando algunas rodajas y por otro lado los lomos y las ventrescas.

2. No descongelar el salmón de la manera correcta




Cuando decidamos cocinar un pescado que tengamos congelado tenemos que tener la previsión de sacarlo 24 horas antes del congelador, para que el pescado se vaya descongelando poco a poco en un recipiente dentro del refrigerador. Esta es la mejor manera de asegurarnos de que el pescado va a conservar correctamente todas su propiedades.

Si lo descongelamos en el microondas lo más probable es que se haga ligeramente por los bordes y que además quede ligeramente pre-hecho lo que lo resecará. Una vez descongelado tenemos que asegurarnos de secarlo bien utilizando papel de cocina.

3. Quitarle la piel en crudo

Al margen de que nos guste o no comer la piel del pescado, lo cierto es que es fácil hacerlo en el plato cuando lo estamos comiendo. A la hora de cocinar el salmón la piel le aporta una protección para que su interior quede más jugoso, además también podemos conseguir gracias a ella un punto de crujiente muy agradable.

4. No quitar las espinas a los lomos

Con las espinas presentes en el lomo del salmón ocurre el caso contrario que con la piel, el mejor momento de retirarlas, para que no resulten un estorbo cuando estamos comiendo es en crudo. Hay pinzas de cocina especializadas para este fin, pero si no queremos hacernos con unas podemos utilizar perfectamente unas pinzas de depilar (que destinaremos específicamente para este uso). Una vez que comencemos a retirar las espinas veremos que realmente el proceso no entraña ninguna dificultad.

5. Hacerlo de más

Este pescado se hace en relativamente poco tiempo, si se pasa quedará muy reseco y por tanto poco apetitoso. Es mejor retirarlo del fuego antes de que se haga del todo y que termine de cocinarse gracias al calor residual.  Como truco si disponemos de un termómetro de cocina la temperatura que se usa de referencia para los pescados a la plancha son los  62ºC en el centro de la pieza.

Si cocemos el salmón en agua debemos añadir la sal y todo aquello que queramos que le aporte sabor al plato, unas gotas de aceite de oliva, especias, verduras etc. Además debemos saber que el momento de sazonarlo es justo antes de comenzar a cocinarlo.

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