Cómo cocinar ¿El salmón se cocina con o sin piel?

El salmón es uno de los pescados que más nutrientes nos aporta, pero a veces tenemos dudas a la hora de cocinarlo. Dudamos sobre cuál es la mejor técnica culinaria para hacer el salmón, si hay alguna parte más recomendable que otra, si el salmón se cocina con o sin piel... La realidad es que el salmón es un pescado agradecido y muy versátil, aunque si queremos disfrutar de su sabor, lo mejor es cocinar el salmón en su propio jugo y con piel.

Una de las ventajas de la piel del salmón es que no se quema rápidamente, tal y como ocurre con la piel de otros pescados. Además, es muy fácil retirar la piel del salmón una vez cocinado, basta con estirar de una esquinita y con la ayuda de un tenedor y un cuchillo quitaremos la piel del salmón fácilmente.


Cocinar el salmón con piel tiene otras ventajas, como permitir que todos los jugos del salmón se queden en su carne. Esto se debe a que la piel del salmón es resistente al fuego, como ya hemos comentado, y no sólo no se quema sino que evita que el calor toque la carne directamente, evitando así que se reseque y permanezca jugosa.

Si pese a todo ello, la piel del salmón nos da repelús o pereza quitarla luego, podemos cocinar el salmón sin piel.  Esta forma de preparar el salmón es muy útil si lo vamos a saltear a trocitos en una sartén o en un wok. Aún así, es recomendable sazonar el salmón cuando lo cocinemos sin piel, ya que al carecer de ella es más fácil que los jugos se pierdan y la textura sea un poco más seca. Una manera de garantizar la jugosidad del salmón sin piel es cocinarlo en salsa o como parte de algún guiso.

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