Sifón

El sifón de cocina es un útil relativamente reciente, su inventor ha sido Ferrá Adriá hace aproximadamente unos 20 años. Sirvió para dar un vuelco a la cocina molecular, pero tiene muchos usos en cuanto a la elaboración de cremas, espumas e incluso para hacer nata de una manera mucho más sencilla.

El sifón consigue transformar una crema o líquido en una textura espumosa con la ayuda de la utilización de una carga de óxido nitroso.

Cómo funciona el sifón de cocina

En realidad, el funcionamiento del sifón es muy sencillo. Un sifón se compone de un vaso contenedor, en donde meteremos la mezcla que queremos espumar, y un cabezal que consta de dos partes en una irá la boquilla por la que saldrá la espuma y en la otra colocaremos la cápsula de oxido nitroso.




A la hora de utilizarlo tenemos que tener en cuenta que la mezcla que metamos en el vaso tiene que estar colada para que no tenga tropezones de ningún tipo que puedan taponar la salida y no llenar nunca más del 80% del sifón (es decir en un sifón de un litro la base nunca debe ser mayor de 800 g.). Después se enrosca bien el cabezal. Se coloca la cápsula de óxido nitroso y se enrosca hasta asegurarse de que ha salido todo el gas, se retira la cápsula y se enrosca el tapón. Se coloca la boquilla elegida y se bate muy bien para asegurarse de que se mezcla bien el gas con el contenido.

  • Si la espuma es fría podemos introducirla un rato en la nevera, nunca en el congelador. Si es caliente podemos ponerla un poco al baño maría (si el sifón es de aluminio no debemos calentarlo demasiado).
  • Ponemos el sifón boca abajo y apretamos para ir dejando salir la espuma.
  • Debemos tener la precaución de no abrir nunca el sifón hasta asegurarnos de que ha salido todo el gas. Y antes de recogerlo hemos de dejar todas las piezas bien limpias para evitar cualquier tipo de obstrucción.
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