Salsa tártara

Louno Morose || Shutterstock

No podemos negar que las salsas son la alegría de cualquier plato.  Sobre todo, esas salsas que, con un giro inesperado del guion, y uno o dos ingredientes más, se convierten en otra salsa completamente diferente. Es lo que pasa con la mayonesa y la salsa tártara.

¿Qué es la salsa tártara?

La salsa tártara es una de las salsas más famosas que derivan de la mayonesa típica. Su versión más básica lleva pepinillos y mostaza, aunque lo cierto es que es posible añadirle otros ingredientes que van desde las alcaparras, la cebolla o el huevo duro muy picado.

Esta salsa combina a la perfección con platos fríos y calientes, especialmente con los que están hechos a base de pescados, mariscos y verduras. Además, también es posible usarla como aliño para ensalada, con huevos duros, o incluso como salsa para “dipear”.




Mucho cuidado, no debemos confundir la salsa tártara con la crema tártara, cuya denominación pertenece a la sal potásica procedente del ácido tartárico.

Origen de la salsa tártara

Dicen que el nombre de la salsa tártara tiene su origen en las tribus tártaras de Mongolia. No obstante, poco se sabe de esto. Lo que es cierto, y esto es así, es que el término tártaro viene del francés y significa crudo.

No debe ser casual este término y su aplicación a la salsa, pues lo cierto es que viene de la mayonesa, y muchos aseguran que esta es una salsa francesa. Algunos autores califican la mayonesa (primer paso de la salsa tártara) como francesa. Por ejemplo, Angel Muro, famoso autor de El Practicón, uno de los compendios más importantes de la cocina española, señala al conocido como gran Lancelot, literario francés del siglo XVII, como el creador de la fórmula de la mayonesa.

Otro posible origen para la mayonesa y, por tanto, para la salsa tártara, sería Mahón. Aunque como siempre, estos temas lejos están de resolverse. Lo que es evidente es que es un complemento perfecto para nuestros platos.

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